07 mayo 2009

BiGNU Bang

Creía que el conocimiento debía ser compartido como cualquier receta de cocina. Creía que con la ayuda de todos se podía perfeccionar ese conocimiento. Algunos no compartían su creencia.
Él tenía una receta que cambiaría la forma de degustar eso desconocido para muchos. Pero a él le faltaba un ingrediente básico para darle sabor único a su receta. Él conoció a otra persona interesada en compartir su ingrediente.
Los dos, al juntar sus ingredientes, se dieron cuenta de lo que lo grandioso que había quedado su receta.
Y compartieron esa receta con algunas decenas de personas. Con el tiempo esas decenas se volvieron cientos, luego se volvieron miles, luego cientos de miles y luego millones.
Se dieron cuenta de que su receta había alcanzado hasta los paladares más exigentes, los cuáles la mejoraron o le agregaron aquello que creían le hacía falta.
Debido a que se crearon nuevos sabores gracias a la receta de aquellos dos, todos pudieron entender que aquel conocimiento desconocido para sí mismos ahora le pertenecía al mundo entero. Y siguieron el ejemplo de aquellos dos.
Desde entonces el mundo saborea mejor y ya no siente lo amargo de lo desconocido.

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